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domingo, 9 de junio de 2013

You'll be with me, wherever you go

Fue un día oscuro, gris, y lluvioso. Estaba nerviosa, para qué negarlo. Estábamos todos, aparentemente felices, pero todos sabíamos que lo que íbamos a presenciar era de todo menos feliz, excepto su cara de sorpresa al vernos a todos reunidos allí, esperando su llegada. Allí estábamos los de siempre y los que habían llegado nuevos, pero los de verdad, esos de los que dudo que se vaya a olvidar algún día cercano. Se acercaba la hora, y todos estábamos impacientes por su llegada. Y al fin, llegó el momento. Vimos que se asomaba por el extremo de las escaleras y nos miraba con cara de sorpresa. Tan sólo recuerdo que fuimos corriendo a darle un abrazo, olvidando nuestras cosas detrás, como si no hubiese un mañana. Y realmente, con ella no lo habría. Nos sentamos todos juntos, y empezamos a reírnos por tonterías, recordando cosas que en un momento nos habían hecho reír a carcajadas. Yo miraba impaciente el reloj, no quería irme, o quizás si, para que todo fuese lo más rápido posible y no tener que despedirme de última, ya que las últimas despedidas son las peores; pero lo que yo no sabía era que las primeras también lo son. Me acerqué a ella, queriendo decirle mil cosas que al final se limitaron a un "Te quiero mucho, pásalo genial, siempre nos quedará el face time, no?" y un beso, de esos que intentábamos hacer foto y siempre quedaban historias marcadas. Me alejé de allí lo más rápido posible, no podía parar de pensar que era la última vez en mucho tiempo que la vería. Con su collar, sus pantalones nuevos, su camiseta blanca y sus new balance rosas que la caracterizaban perfectamente. 'Vendrá en agosto'.-pensaba. Lo repetía para mis adentros una y otra vez, deseando que dejase de llover y que la melancolía dejase de apropiarse de ese día tan triste. Y espero que ella sepa que por muchos kilómetros que nos vayan a separar, la distancia separa almas, no corazones. Te quiero mucho pink. chachi divas forever.

sábado, 1 de junio de 2013

Being yourself is never good enough

Las gaviotas gritaban sin control, tratando de emitir un mensaje que apenas nadie entendía, el sol caía sobre mi ventana, los pájaros silbaban, las horas de luz aumentaban. 
Yo no sabía que pasaba, cómo tras tanto tiempo después había vuelto a decaer, me encontraba con la misma mentalidad negativa, la misma tirita en mi muñeca izquierda tratando de esconder mi realidad, el mismo dolor guardado dentro y el mismo presentimiento de que nada acabaría demasiado pronto, que todavía me quedaban muchas batallas contra mi mente, en las que saldría perdiendo. 
El sol brillaba cada vez más, y un pequeño brote de esperanza salía de mi cada vez que ocurría. Me repetía a mi misma que quizás nada era tan malo, a lo mejor pasaba pronto, pero al darme cuenta de que llevaba así una cantidad de tiempo excesiva me asusté. ¿Cómo yo pude caer? Joder, ¿cómo es que todo lo he visto tan negro como para hacerme tanto daño? ¿Cómo es que todo lo que empieza siendo por mi, acaba siendo por él? ¿Cómo es que la sociedad hace tanto daño hasta que cambian lo que no les gusta? 
No lo sabía, no lo entendía. Y me frustraba, porque de verdad quería entenderlo. Ya no soy la misma, y me duele, pero a veces mata. No sabía cómo todo había llegado tan lejos, tanto, que mi vida dependía de tan solo un corte más. Así que decidida lo hice, por mi, por él, por ellas, por todos los que intentaron herirme y lo consiguieron, por sus ojos verdes, por el dolor, por los recuerdos...Y cuando me di cuenta estaba llorando en un rincón de mi habitación con una venda alrededor de mis rojas muñecas maldiciendo haber salido de esta, maldiciendo aquel primer corte del que me arrepentiré toda mi vida, maldiciendo aquel día en el que terminaste nuestra historia, sintiéndome culpable de cosas que no hice. 
Así que, un brindis por ti, por toda esa gente que me dijo que no podría, que me convenció y me tiró. Otro por tus ojos verdes, otro por los suyos marrones. Uno por ellas y todo ese esfuerzo en vano para sacarme de esto. Otro por el miedo, que me ha arrastrado hasta el fondo. Otro por la inseguridad. Y el último por mi, y por todo lo que podría haber sido con tan solo confiar