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viernes, 1 de noviembre de 2013

But she breaks just like a little girl

Nadie nunca había dudado de su sonrisa, quizás a nadie le interesase demasiado por muy acompañada que la gente pensase que estaba, quizás disimulaba muy bien el dolor tras esa imagen de que todo le resbalaba. Dice no recordar cuándo todo empezó a hacerse cuesta arriba en vez de cuesta abajo; dice no recordar pero realmente desea dejar de hacerlo. Jura noche tras noche que jamás volverá a caer y que esta vez será fuerte; pero finalmente siempre acaba llorando en su cama cuando nadie la oye. Saca su mejor sonrisa día a día fingiendo que todo le va bien; aunque realmente todo empeore por minutos. Se engaña a sí misma diciendo que todo mejorará; pero siempre acaba por rendirse y admitir que todo está perdido. Finge que ninguna decepción puede romperla o hacerle daño; cuando a cada mala noticia se hunde más en ese pozo del que no consigue salir. Por cada sonrisa que finge se esconden miles de lágrimas detrás; por cada 'no importa' se pasa millones de tardes pensando que en el fondo si importaba; cada vez que le preguntan qué tal, lamenta días y días no haber pedido ayuda; por cada vez que cae, maldice ese día en el que dejó de intentar superarlo; por cada día que no hablan, añora el último día que le dijo te quiero en susurros; cada tarde de frío, se arrepiente de haber deseado el invierno; por cada momento en el que oculta todos sus miedos para evitar preguntas, lamenta no haber roto a llorar para que se descubriese su mentira. Por eso trata de marcar su piel con mensajes de socorro, porque dice no encontrar voz ni valor necesarios para poder pedir ayuda. Por eso se protege tras esa coraza que nadie puede traspasar. Por eso teme despertarse cada día, por miedo a que las cosas puedan empeorar. Por eso ha dejado de ser ella durante todo este tiempo a pesar de que la gente se preguntase el por qué. Por eso, esa chica ha dejado de crecer en años, para empezar a crecer en daños.

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